Además, todos podemos ser salvos por que Cristo aún vive. El mismo Jesús quien murio una vez por los pecadores, aun vive a la diestra de Dios, para llevar adelante la obra de salvación que vino a realizar en este mundo. Él vive para recibir a todo aquel que viene a Dios por medio de Él y para darles poder para ser hechos hijos de Dios. Él vive para escuchar la confesión de cada conciencia cargada y otorgar, como un sumo sacerdote omnipotente, una perfecta absolución.
Él vive para ser el único mediador entre Dios y el hombre, el incansable intercesor, el buen pastor, el hermano mayor, el abogado prevaleciente, el sacerdote que nunca falla, y el amigo de todos aquellos que vienen a Dios por Él.
Él vive para ser sabiduria, justicia, santificación y redención de todo su pueblo, para mantenerlos en vida, para apoyarles en la muerte y llevarles finalmente a la gloria eterna. Juan 14:1-6
¿Por quien está Jesús sentado a la diestra de Dios? Esta por los hijos de los hombres. Alto en el cielo, y rodeado de gloria inexpresable, aún cuida de la obra extraordinaria que emprendió cuando nació en el pesebre de Belén. Y Él sigue siendo el mismo, no ha cambiado nada, es el mismo que era cuando caminaba a orillas del mar de Galilea.
Es el mismo que perdono a Saulo el fariseo, y le envió a predicar la fe que anteriormente quería destruir. Es el mismo que recibió a María Magdalena, que llamo a Mateo el publicano, que bajó del árbol a Zaqueo y les dio ejemplos de lo que su misericordia podía hacer. Y Él no ha cambiado es el mismo ayer, hoy y para siempre. Indudablemente tenemos el derecho de decir que cada uno puede ser salvo, ya que Cristo vive.
"Venid ami", dice el Salvador, "todos los que estáis fatigados y cargados y yo os haré descansar." "Para que todo aquel que en él cree no se pierda mas tenga vida eterna. Juan 3:16
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